
Por primera vez, en la discutible y octogenaria historia de los premios del Academia de Cine Americana,
una mujer gana el Oscar a la mejor dirección. Y sorprende todavía más el hecho de que la ganadora sea una película de bajo presupuesto que tuvo dificultades para estrenarse, y con un reparto protagonista bastante desconocido. Eso no ha impedido que
En tierra hostil haya cosechado 6 estatuillas, frente a las
3 de la superproducción híper-taquillera de James Cameron, Avatar. No puedo ocultar que me alegro, por esta vez, de la decisión de la Academia.
Otros premios destacables, y en los que me complazco como espectador y como crítico, son el de la coproducción hispanoargentina
El secreto de sus ojos, los dos Oscar para la película de Pixar Up y el esperado premio al mejor actor de reparto para Christoph Waltz, de Malditos bastardos.
Por último, aunque no menos importantes, señalar los premios como mejor actor a Jeff Bridges por su interpretación de un cantante country en Corazón Rebelde, los dos galardones para una película dura y esperanzada, Precious, que debido a su temática local ha triunfado más en USA que en España, o el Oscar al mejor diseño de vestuario para La reina Victoria.