Si hace sólo unas semanas Gwen Stefani, ex componente de No Doubt, tuvo que moderar su vestuario porqué grupos radicales se oponían a sus excentricidades, ahora es el turno de Beyoncé.

Las autoridades del país han establecido unos códigos morales para las actuaciones musicales que incluyen la prohibición de que las mujeres enseñen la piel por encima de las rodillas y en la parte superior de su cuerpo y la prohibición de imágenes o mensajes que fomenten el consumo de drogas.

Durante toda su gira mundial, Beyoncé se ha mostrado como un auténtico torbellino en directo que juega con su sensualidad y crea unas espectaculares escenografías, tal y como pudimos ver el pasado mayo en Madrid. Diversos grupos locales solicitaron a la artista que se sometiera a este código, pero ante la falta de conformidad, el concierto finalmente se ha suspendido.