Conciertos Madrid

Arde Bogotá convierte La Riviera en un ensayo general antes de arrancar su gira

Sara Vázquez

Imagen: www.europafm.com
Imagen: www.europafm.com

Arde Bogotá tocó este jueves 15 de octubre en la Sala La Riviera de Madrid ante unas 2.000 personas, entre fans, familiares y compañeros, en un ensayo general previo al inicio de Hervideros Gira Vibra Mahou, que se desarrollará de octubre a diciembre en salas de conciertos.

La cita se planteó como una experiencia distinta y, por eso, la organización tapó con pegatinas las cámaras de los teléfonos móviles de todo el público. Varios carteles repartidos por la sala avisaban de que no se usaran los móviles para grabar porque podía alterar el resultado del ensayo.

El ensayo llegó apenas dos semanas después de la publicación del nuevo disco del grupo, Manufacturas del Club de la Gente Sola (MCGS), un trabajo que compusieron durante tres años pensando en el directo. En Cuerpos especiales explicaron que «El álbum se ha grabado prácticamente en directo y componemos como si estuviéramos en un escenario», y definieron el proyecto como «un manual de instrucciones para confeccionar un corazón que no sienta».

En La Riviera, la banda dejó claro que el disco estaba concebido para sonar en vivo. Con varios fans situados sobre el escenario formando un semicírculo, Antonio García, Dani Sánchez, Pepe Esteban, José Ángel Mercader y Pedro Quesada ocuparon la sala con el rojo como tono dominante.

Antonio García abrió la noche con Hervidero, con su voz grave de siempre y su reciente pelo corto. Mientras sonaban los versos «Hiérvelo, hierve mi amor / Qué calor, uh, uh, qué calor», uno de los asistentes marcaba el ritmo agitando un abanico.

Fue la primera vez que sonó en La Riviera una canción de Manufacturas del Club de la Gente Sola (MCGS), pero no la única. Arde Bogotá interpretó las once piezas del álbum: Instrucciones llegó después y consiguió que todo el público levantara los brazos con la enérgica batería final.

«¡Bienvenidos y bienvenidas al ensayo general de Hervideros!», dijo Antonio en el primer discurso de la noche. «Si estáis aquí es porque, de una forma u otra, habéis ayudado a construir, no sé si un corazón o un disco, pero desde luego una banda de amigos de Cartagena», añadió antes de tocar Señor Herrero con el escenario lleno de humo.

Después llegó El Tesoro, que se mueve entre la energía y la intimidad y que arrancó con las palmas en acústico del grupo junto a toda La Riviera. «Todas las cosas prohibidas se llaman Judas», explicó Antonio para presentar el tema siguiente, cuya puesta en escena fue la más llamativa de la noche: la iluminación dibujó un rectángulo de luces verticales rojas para encerrar a los músicos dentro de un infierno fugaz, en línea con la letra.

Entre la celebración y lo más contenido también sonó Olivos, a la que siguió un discurso en voz en off: «Un recuerdo acaba de manifestarse. Este recuerdo ya había sido intervenido, no debería seguir aquí», se oyó antes de Bigger Splash. Después, Antonio bajó al centro de la pista para cantar El Club de la Gente Sola rodeado por el público y con la mano unida a un fan. Al regresar al escenario, el vocalista saltó con la euforia recibida de los asistentes.

Con las linternas encendidas, la formación interpretó Asidero, «una canción pequeña y delicada», que dio paso al tema más celebrado del disco: Antifiesta. Para cerrar la primera parte del ensayo, Arde Bogotá tocó Sacude. Entre una y otra canción, hubo otro discurso: «Que duela no quiere decir que esté roto. A veces, simplemente, es así. Si duele, sacude», dijo Antonio, en referencia al verso «No duele, sacude», que los cinco músicos cantaron con el público durante varios minutos a modo de mantra.

Tras ese momento, el grupo abandonó el escenario y los seguidores corearon «Cartagena nunca se rinde» como si se tratara de una manifestación. Poco después, la banda regresó para repasar en La Riviera algunos de los temas más identificables de su trayectoria. Entre ellos destacó La Torre Picasso.

Entre abrazos, gritos y saltos, Arde Bogotá agradeció el apoyo de su equipo antes de tocar Exoplaneta, Los perros, Cariño y Qué vida tan dura. «Muchísimas gracias a todos vosotros y todas vosotras, de corazón», dijo Antonio. «Hemos hecho esta noche así tan íntima para agradecer a los que habéis estado aquí desde hace muchísimo tiempo. Muchísimas gracias, de corazón. Nadie sabe lo que va a pasar mañana ni adónde nos llevará la música, pero espero que nos podamos seguir viendo». Después sonó La salvación.

Tras la reverencia final, Arde Bogotá se despidió definitivamente del escenario con Un beso y una flor, de Nino Bravo. Ese cierre sirve de antesala al primer concierto de Hervidores, previsto para el 29 de octubre en Vigo.