Conciertos Madrid

Ars Amandi y Lándevir llenan la Sala Revi Live en una noche de folk metal

Sara Vázquez

Imagen: www.diariodeunrockero.es
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Ars Amandi y Lándevir actuaron en la Sala Revi Live de Madrid en una noche de folk metal marcada por el retraso inicial provocado por problemas técnicos y por el cartel de entradas agotadas. La cita reunió a dos grupos que celebran aniversarios importantes: Lándevir, en sus bodas de plata, y Ars Amandi, que afrontaban su treinta aniversario.

Los primeros en salir fueron Lándevir, en formato de septeto y con su álbum «Un viaje en el tiempo» de 2024 como columna vertebral del repertorio, aunque también repasaron otras etapas de su trayectoria. Abrieron con la intro del disco y retomaron después “Recuerdos”, de «Sueños celtas», en un arranque en el que José Mancheño tuvo problemas con el micro por un volumen demasiado bajo. Eso quedó resuelto en “El espíritu del viento”, a partir de la cual la banda condujo con más solidez el concierto.

Durante casi toda su actuación contaron con la violinista Sara Ember (Ñu, Finnway), incorporada a esta gira, que aportó dinamismo y presencia. Junto a ella estuvieron los guitarristas José María Jerez y Francisco Gonzálvez, el bajista Iván Martínez, el flautista Pablo Guerra y el batería José F. Amat. El repertorio siguió con “Deuda eterna” y “Tu voz”, donde propusieron un Wall of Death de corte folk con José mezclándose entre el público, aunque el resultado fue irregular por no ser una práctica tan habitual en este estilo como en el metal extremo.

La parte central de su concierto pasó por “Creencias del ayer”, con aires arábigos y coros del público, “Nunca dejes de soñar”, “Amor prohibido”, “La historia se repite”, en la que José apretó con los agudos, y “Magia”, donde destacaron las guitarras acústicas, el violín y la flauta. Después sonó la instrumental “El conjuro de los belenos” y llegó el tramo más íntimo con “Ahora”, interpretada en acústico por José María y José, sentados sobre los monitores.

Más tarde subieron de nuevo la intensidad con “Buscando el paraíso”, mientras el público coreaba su nombre, y cerraron con “Leyendas del Medievo”, “El mañana ya vendrá” y “Las mil y una noche”, esta última recibida con una gran ovación. Lándevir se despidieron así en una actuación muy completa y entretenida, después de una espera que se hizo larga para una banda que abría la velada.

Tras ese arranque llegó el turno de Ars Amandi, que afrontaban su último concierto del año con un público muy entusiasta, en buena parte procedente de tierras abulenses. Salieron al escenario después de la pequeña intro de “Travesía del alma”, con Dani Aller incorporándose el último y a la carrera para arrancar con “Vagabundo en el mar”, el primer single de «Rumbo norte» publicado el año pasado. El vocalista mostró entusiasmo constante, complicidad con el resto del grupo y agradecimiento hacia los asistentes.

La banda sonó muy compacta y tuvo a Dani como figura central, alternando flauta, dulzaina, pito castellano y voces, además de mostrar su satisfacción por el ambiente y por los artistas que acudieron a la cita. El resto del grupo lo formaban los guitarristas Miguel Ángel Torres y Rodri Arias (Skunk D.F.), el bajista David Noisel, el violinista Dani Rodríguez, el batería Óscar Pérez (Ñu) y Natalia Martín (Casa de Fieras) en los coros.

En el repertorio recuperaron “El poder de Caelia”, que arrancó con un toque de batería que recordó a “Over the Hills and Far Away” de Gary Moore, y siguieron con “La suerte está echada”. En “Sin mirar atrás” tomó el protagonismo vocal Natalia Martín, que desarrolló un papel muy destacado en los coros durante toda la noche y, según contó el propio Dani, fue su profesora de canto.

Después de “El último aliento” apareció como invitado el batería Rafa Díaz, que tocó en “A sus gentes”. Con diecinueve años en Barón Rojo, es el batería que más tiempo ha permanecido en esa formación y en ese momento compatibiliza esa labor con Delascenizas. Otro de los nombres invitados fue Alberto Garrido (Evil Hunter, Diabólica, Alien Rockin’ Explosion), que sustituyó a David cuando estuvo enfermo y que dejó muestras de su nivel en “Cada noche (La Leyenda de manque os pese)”, antes de “El faro de la esperanza”, canción que cierra el nuevo disco.

Más adelante apareció Javier Oliva (Not Too Late, Beethoven R.), que tuvo su momento de lucimiento en “Desierto”, tema de «Autóctono» con aires andaluces a lo Medina Azahara. Tras otra de las piezas nuevas, “Navegando en la tormenta”, en la que Dani volvió a usar la dulzaina y el pito castellano, llegó “Ábula”, su homenaje a la ciudad de Ávila incluido en «En tierra firme» y referido a la denominación romana y visigoda vinculada históricamente a la ciudad castellana. Dani recordó además sus raíces en el municipio de El Tiemblo y dedicó la canción a sus paisanos, que acompañaron con coros y palmas. Una mujer incluso mostró el tatuaje que se hizo con el título del tema.

Para “El aventurero” se sumó Jezabel Martínez (Jezzabel, Kinnia), con un duelo de violines junto a Dani Rodríguez. Otra de las sorpresas fue la intervención de Noa Díaz, hija de Peri, que no pudo asistir por encontrarse convaleciente, y de Natalia Martín. Noa salió con una tarta para su madre para celebrar su cumpleaños y se desenvolvió con soltura al bajo en “No queda sino batirnos”, un himno compuesto por Txus di Fellatio como homenaje al universo literario del Capitán Alatriste, de Arturo Pérez-Reverte.

En la recta final sonó “Va a salir el sol”, precedida por una segunda tarta de la noche para Dani, que estaba a unos días de su cumpleaños, mientras todo el público coreaba el estribillo “Lléname el vaso de ron”. Su clásico “Escuchando el corazón”, con la participación de José Mancheño, cantante de Lándevir, fue el último tema antes de los bises.

El regreso llegó poco después y, en primer lugar, Dani interpretó a capella las primeras estrofas de “Abre la puerta”, clásico de Triana. Luego se sumó el resto de la banda para una versión más intensa, con un amplio duelo de guitarras. La noche terminó con “Rumbo norte”, el tema que da título a su último trabajo, en medio de vítores y aplausos.

Al margen del concierto, Dani explicó que hoy cuesta mucho sacar un disco y adelantó que Ars Amandi se pondrán a trabajar en nuevas composiciones, aunque dejó en el aire si habrá un próximo disco físico. La banda inicia ahora esa etapa con el objetivo de seguir desarrollando su propuesta, basada en la fusión del folklore tradicional castellano con el metal y el rock urbano.