Billy Corgan lleva a Vistalegre la versión sinfónica de 'Mellon Collie'

Billy Corgan y The Smashing Pumpkins llevaron este viernes al Palacio Vistalegre de Madrid la adaptación sinfónica de ‘Mellon Collie And The Infinite Sadness’, un montaje que reunió a cien músicos, un coro de 50 voces y 3.500 espectadores y que tuvo su segunda y última cita en la capital hoy, dentro de las dos únicas fechas en España.
La propuesta, presentada como una lectura orquestal del disco publicado por Virgin en 1995, llegó a la pista con el público sentado y con uno de los escenarios más grandes que, según la organización, se han montado jamás en Vistalegre. Tras el arranque del director James Lowe pasadas las 21.00 horas, la audiencia lo recibió con una gran ovación y gritos de emoción, aunque buena parte de los seguidores esperaban ver a Corgan antes de lo que ocurrió.
El líder de Smashing Pumpkins no subió al escenario hasta después de que la orquesta interpretara ‘Tonight, Tonight’, ‘Galapogos’ y ‘Jellybelly’, que sonó muy transformada por los trombones y las flautas traveseras. En esta aventura, Corgan no contó con James Iha ni con el resto de miembros de Smashing Pumpkins, y solo participó en cinco canciones, las más celebradas por el público.
Su primera intervención llegó con ‘Thirty-Three’, que sonó con su voz cascada y sufrida bien integrada en la formación sinfónica. ‘Zero’ y ‘To Forgive’ enfriaron al auditorio, mientras Corgan entraba y salía del escenario con paso serio, sin dirigirse una sola vez al público. Llevaba un abrigo negro largo diseñado por House of Gilles, la firma de alta costura que dirige su mujer, Chloé Mendel Corgan.
Tras un descanso de 15 minutos, la orquesta Mad4Strings y el Coro Filarmónica de Madrid abordaron ‘In the Arms of Sleep’, aunque sin demasiado acierto. En varios tramos del concierto, el sonido no acompañó y la adaptación dejó la sensación de no terminar de encajar ni con The Smashing Pumpkins ni con un recital de música clásica. Una seguidora resumió esa impresión con la frase: «Parece un musical de Disney, me quedo muerta».
El momento más valorado de la noche llegó con ‘1979’, cuando Corgan volvió a escena y la actuación ganó presencia, pese a la ausencia de los guitarrazos y de las baterías. Después, ‘Bullet With Butterfly Wings’ devolvió algo de intensidad al recital, con un coro que dominó el conjunto con una fuerza comparable, según la crónica, a la de una ópera de Puccini. La función terminó hacia las 23.00 horas, cuando Corgan regresó para cerrar con ‘Tonight, Tonight’, esta vez acompañado de su voz y sin hablar en ningún momento al público.
A la salida, algunos asistentes comentaron el concierto con bromas como «¡Qué levante la mano a quién le haya gustado!», «bueno, he escuchado cosas peores» o «me ha fastidiado la banda sonora de mi vida». La propia noticia recuerda que Corgan explicó hace dos meses en una entrevista en exclusiva a ABC Cultural: «Todo esto ha sido un auténtico milagro».
