Deep Purple conquista el Movistar Arena de Madrid con Jayler como teloneros

Deep Purple actuó en el Movistar Arena de Madrid con motivo de la presentación de ‘Splat!’, su vigesimocuarto álbum de estudio, en una noche que abrió Jayler y que confirmó que la banda británica sigue sumando argumentos en directo pese al paso del tiempo.
El concierto reunió a la formación integrada actualmente por Ian Gillan, Ian Paice, Don Airey, Roger Glover y el guitarrista Simon McBride, que salió al escenario a las 21:00 horas después de un vídeo futurista con simbología del grupo. Antes, Jayler se encargó de calentar la velada con un repertorio que dejó ver la continuidad del rock setentero en manos de una banda joven.
El cuarteto británico procedente de los Midlands llevó al público por sonidos que van desde los primeros Led Zeppelin hasta el fenómeno de Greta Van Fleet. Su primer disco, ‘Voices Unheard’, quedó bien representado con temas como “Down Below”, “The Getaway” o “No Woman”, que sirvieron para mostrar el peso de su propuesta.
También pasaron por “Alectrona”, “Riverboat Queen”, “Need Your Love”, “Over the Mountain” y “The Rinsk”, donde incluso jugaron con una parte de “War Pigs” de Black Sabbath. Al frente, James Bartholomew fue descrito como un pequeño Robert Plant que se mueve por el escenario poseído por Steven Tyler. La banda todavía tiene recorrido por delante, pero ya dejó claro que puede asumir un encargo como abrir para Deep Purple.
Ya con la sala en marcha, Deep Purple arrancó con “Highway Star”, una pieza que conserva intacta su fuerza como homenaje a la velocidad y la libertad en la carretera. Después llegó “A Bit on the Side”, impulsada por el groove de Ian Paice a la batería, y más tarde “Into the Fire”, una composición que forma parte de la transición histórica del grupo hacia un metal más denso y oscuro.
Antes de tocar “Simon McBride”, Ian Gillan presentó al guitarrista y, acto seguido, este quedó solo bajo un foco para firmar un solo de guitarra. McBride ocupa ese puesto desde 2022, cuando relevó a Steve Morse, que estuvo 28 años en Deep Purple.
El concierto también incluyó “Arrogant Boy” y “Diablo”, dos temas del último disco que, según la crónica, fueron recibidos con naturalidad por seguidores de distintas etapas de la banda. Después llegó “Lazy”, con Don Airey tomando el relevo de Jon Lord en el Hammond y una intro instrumental prolongada, a la que se sumó Ian Gillan con la pandereta mientras al propio Airey le servían una copa de vino durante la interpretación.
Más adelante sonó “Sometimes I Feel Like Screaming”, una de las composiciones más recordadas de la etapa de los noventa y una de las primeras escritas por Steve Morse, llamado a sustituir a Ritchie Blackmore. La interpretación fue calificada como espléndida, aunque se señaló que a Gillan le cuesta en ocasiones alcanzar las notas más altas, algo que se contextualiza con sus 81 años.
La recta final llegó con “Sacred Land”, de aire épico y ambientación folclórica en las Highlands escocesas, y con “Lazy Sod”. Después presentaron al “maestro Don Airey”, guardián de las teclas, para que ofreciera un solo que volvió a subrayar que el órgano forma parte del ADN de la banda.
Desde ahí, Deep Purple se acercó al cierre con “Perfect Strangers”, la pieza que simbolizó el regreso de la formación clásica en los años ochenta, integrada por Gillan, Blackmore, Paice, Lord y Glover. Luego, el bajo de Roger Glover abrió paso a “Space Truckin'” y a la gran cumbre de la noche: “Smoke on the Water”, con su riff más célebre, reconocible e influyente. Tras el último estribillo a capela, Ian Gillan agradeció el momento con un “Absolutely amazing, totally insane!”.
La parte final siguió con “Guinnesis”, una pieza de carácter claramente improvisado, y con “Hush”, que combinó soul, funk psicodélico, teclados serpenteantes y coros de estadio. El cierre definitivo lo puso “Black Night”, con uno de los fraseos de swing-rock más pegadizos del grupo.
Lejos de apoyarse solo en la nostalgia, el concierto volvió a demostrar que Deep Purple todavía tiene repertorio, energía y personalidad suficientes para seguir justificando su lugar sobre el escenario. Y Jayler dejó constancia de que el relevo generacional también puede convivir con la veteranía en una misma noche.
