DRACONIAN, DØDHEIMSGARD y TODO MAL sellan una primera edición sobresaliente en la Sala Revi

La Sala Revi acogió el DARK ECHOES FEST 2026, una primera edición que terminó con tres actuaciones de TODO MAL, DØDHEIMSGARD y DRACONIAN, después de dos cancelaciones previas y con los tiempos de los conciertos ampliados como compensación.
El festival llegaba con FOSCOR en el cartel inicial, pero la banda catalana tuvo que retirarse por motivos de salud del batería. La organización reaccionó sustituyéndolos por AVERSIO HUMANITATIS, que además iba a estrenar su lanzamiento más reciente, “To Become the Endless Static”, aunque también acabó cancelando por una lesión fortuita del batería, según explicó la propia organización.
Ante la imposibilidad de encontrar otro reemplazo con tan poco margen, la programación quedó reducida a tres grupos. Abrieron los catalanes TODO MAL, que venían de girar por Europa con EVOKEN; después actuaron los noruegos DØDHEIMSGARD, con su propuesta de Avant-garde/Black/Industrial Metal; y cerraron los suecos DRACONIAN, con la vuelta de su cantante original, Lisa Johansson.
TODO MAL fueron los primeros en salir al escenario para presentar “Graveyards of Joy”, editado por Season of Mist, con un Doom Metal de corte clásico pero muy atmosférico. A las 19:40 arrancaron con el teclado introductorio de «High Time», que dio paso a unas guitarras lentas y pesadas. Después enlazaron con «Mare Ignis», una pieza más luminosa y envolvente del mismo disco.
El sonido del grupo en directo destacó por ser más orgánico y analógico que en sus grabaciones, algo que reforzó la contundencia que requiere un concierto de Doom Metal. A continuación llegaron «Unholy» y «Graveyards», completando el bloque de su trabajo más reciente. Entre los temas que más sobresalieron estuvieron «Antichrist of Love», que funcionó de forma sobresaliente sobre las tablas, y «A Greater Good», con el que cerraron de manera muy sólida. También sonó «Ultracrepidarian», perteneciente a su primer álbum, un corte denso y oscuro que ganó peso en vivo.
La noche continuó con DØDHEIMSGARD, liderados por Yusaf Parvez, Vicotnik, que protagonizó uno de los directos más singulares de la jornada. Desde las primeras notas de «Et smelter» irrumpió en escena con la cara tapada por un mantón negro y un puñado de incienso en la mano, que fue apagando uno a uno sobre su cabeza. Después lanzó el mantón y el grupo arrancó con sus blast beats y sus característicos registros guturales.
Una de las cosas que más llamó la atención fue el número de músicos sobre el escenario: entre ocho y nueve intérpretes reproduciendo de manera totalmente orgánica todo lo que sonaba por los altavoces. Coristas, tecladista, guitarras, bajo, batería y voz estaban presentes en una puesta en escena en la que, según lo que se escuchaba en la Sala Revi, no había artificios. Lo que salía del sistema de sonido coincidía con cada instrumento visible sobre las tablas.
«Midnattskogens sorte kjerne» recuperó su primera etapa, aunque adaptada al presente, con un aire hipnótico sostenido por una banda muy precisa. «Ion Storm» llevó el concierto a su vertiente más industrial sin desentonar con el conjunto. Mientras avanzaba la actuación, Vicotnik fue perdiendo toda inhibición: bajó del escenario, bailó, se subió a las torres de sonido, lanzó el pie del micro por el aire y levantó los monitores por encima de la cabeza, hasta provocar incluso la reprimenda de uno de los técnicos de sala.
Lejos de frenar, siguió entregado a su papel y convirtió el concierto en un espectáculo muy divertido para el público. «Tankespinnerens smerte» confirmó que el nivel no bajaba, mientras que era imposible apartar la vista del escenario por miedo a perderse alguna de sus ocurrencias. A la vez, cada detalle musical seguía llegando con claridad. «The Snuff Dreams Are Made Of» mantuvo el tono festivo y, para entonces, Vicotnik ya había cubierto de polvo morado a todos los músicos y a media Sala Revi. Luego llegó «Halow», procedente de “Black Medium Current”.
«Aphelion Void», de “A Umbra Omega”, acercó la recta final, y «The Crystal Specter» devolvió el repertorio a su etapa más black y directa. El cierre llegó con «Traces of Reality», no sin antes colocarse una papelera como sombrero y llenar de basura el escenario, mientras se negaba a abandonar el lugar porque quería seguir tocando. Finalmente se fue, aunque antes se desvistió hasta quedarse en gallumbos y lanzó su ropa al público.
El turno final fue para DRACONIAN, encargados de poner el broche a esta primera edición del DARK ECHOES FEST. El grupo sueco, con un Doom Metal elegante, abrió con «I Welcome Thy Arrow», el mismo tema con el que arranca su último disco, “In Somnolent Ruin”. Desde el principio se hizo evidente la combinación de las voces celestiales de Lisa Johansson y los guturales de Anders Jacobsson.
«The Wretched Tide» sonó con fuerza, pese a no contar con Heike Langhans en la voz. Aunque el redactor señalaba que suele disfrutar más de la voz de la sudafricana, reconocía que Lisa Johansson estuvo a gran altura. Luego llegó «The Last Hour of Ancient Sunlight», procedente de 2011 y del disco “A Rose for the Apocalypse”, y uno de los momentos favoritos de la noche, «The Face of God», uno de los temas más queridos de “In Somnolent Ruin”.
El grupo mantuvo el repertorio en torno a ese álbum con «Cold Heavens», mientras que también apareció “Under a Godless Veil”, un disco del que solo interpretaron un tema. «Heavy Lies the Crown» y «A Scenery of Loss» llevaron al público a una respuesta muy entusiasta en la Sala Revi, especialmente porque “Arcane Rain Fell” es uno de los trabajos más reconocidos de la banda. Después sonó «Misanthrope River», uno de los sencillos de “In Somnolent Ruin”, y poco después volvió a aparecer “Arcane Rain Fell” con «Laid in Tears (Angels’ Lament)».
El tramo final incluyó «The Sethian», único representante de “Under a Godless Veil”, el disco favorito del cronista, y la despedida llegó con «Daylight Misery». Aunque la locura desatada por Vicotnik y DØDHEIMSGARD quedó como el gran momento escénico de la noche, la actuación de DRACONIAN fue calificada como sublime, con un setlist casi perfecto, un sonido elegante y aplastante y un público completamente volcado. La conclusión fue que esta primera edición del DARK ECHOES FEST resultó sobresaliente y que ya queda pendiente la segunda, que el cronista no piensa perderse.
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