Conciertos Madrid

Jungle convierte el Movistar Arena de Madrid en un ritual colectivo de 27 canciones

Sara Vázquez

Imagen: www.mondosonoro.com
Imagen: www.mondosonoro.com

Jungle pasaron por el Movistar Arena de Madrid con un concierto de 27 canciones en el que el público entró en un trance colectivo guiado por la banda británica, con una puesta en escena muy precisa, un trabajo visual muy cuidado y varios momentos destacados a lo largo de la noche.

El arranque llegó con “For Ever”, de 2018, y a partir de ahí la actuación fue enlazando temas como “Smile”, “Beat 54 (All Good Now)” y “The Wave” en el primer bloque. Sobre el escenario, el grupo se movió con una coordinación muy medida y sin margen para el error, combinando el peso de los sintetizadores, los bajos y una dirección escénica en la que la luz tuvo tanto protagonismo como el sonido.

La comunicación con los asistentes fue escasa y se limitó, sobre todo, a mostrar agradecimiento y a mantener la intensidad del concierto. Tom bromeó al recordar que “En Reino Unido las noches de los lunes son como las de los viernes o las de los sábados. Tenemos nuestras cosas, nuestros traumas”, mientras pedía que la fiesta no bajara. La noche también sirvió para reforzar el papel de Kitto, a la que se señaló como una de las piezas centrales del espectáculo y de los dos últimos discos del proyecto: “Quién nos iba a decir a nosotros hace diez años que íbamos a tener una vocalista tan increíble”.

La banda presentó también a George Day, en percusión junto a Will Fry, en una escena que derivó en una broma “españolizada” cuando Tom animó al público a gritar su nombre en español, lo que acabó con la grada coreando “Jorge Día” entre aplausos. A medida que avanzaba la velada, se hizo evidente que los temas del nuevo disco funcionaban bien en directo, especialmente el tríptico formado por “Come Back To Me”, “Sunshine” y “Candle Flame”, aunque después “Dominoes” quedó como uno de los cortes menos convincentes de la cita.

Antes de “Move Like You Do”, Tom pidió que iluminaran al público con luz natural para poder verlo de frente antes de volver a su “preciada burbuja de protección”. La ejecución de un repertorio tan amplio permitió también pequeños recursos escénicos, como las pelotas transparentes que aparecieron en “Coming Back”, aunque apenas hicieron falta apoyos de ese tipo porque la propia actuación ya mantenía hipnotizados a los seguidores. Hubo momentos muy celebrados, como la fluidez de Kwaye en escena y su combinación con Kitto, la danza de “Don’t Play”, que recordó a uno de sus videoclips, o la propuesta que rodea a “Drops”, uno de los emblemas del grupo en directo. También destacó la unión entre la psicodelia de “Casio” y el muy celebrado “Back On 74”.

El recital terminó dejando la sensación de que Jungle consiguen que quien los ve en directo salga todavía más unido a la música y a la idea de comunidad que transmite, en una experiencia que para entenderse plenamente exige acudir al menos una vez a uno de sus conciertos y hacerlo sin prejuicios, dispuesto a bailar y a dejarse llevar por completo.