KAMIJO llena en Madrid con un show sobrio y sin canciones de Versailles

KAMIJO actuó en Madrid ante una buena entrada y con una puesta en escena más contenida de lo habitual, en un concierto en el que no sonó ninguna canción de Versailles, grupo del que fue vocalista Kamijo, y que dejó al público con el anuncio de que en 2027 visitará Barcelona.
La cita interesaba especialmente a quienes esperaban algún guiño a Versailles, pero el repertorio no incluyó rastro de esa etapa. El cantante, que acostumbra a recuperar temas de Lareine, sí recurrió a ese pasado más remoto y pop, más cercano a aquella formación que al gran nombre del power metal japonés al que muchos le asocian.
La limitación de la sala condicionó el montaje y el grupo optó por una presentación sobria para sus estándares, más allá de los tacones que llevaba Kamijo. El resultado dejó sin cumplimiento las expectativas de quien confiaba en ver una estética kitsch más marcada, aunque el entorno del concierto sí mantuvo parte de ese universo visual.
El público fue mayoritariamente femenino y había una presencia notable de disfraces, con abundancia del estilo Gothic Lolita. El recinto se iluminó con una constelación de luces rojas que palpitaban entre rosas de plástico compradas en el puesto de merchan por los seguidores del artista, y la reacción de los presentes mostró un grado de fanatismo que llamó la atención.
En varios momentos, Kamijo se dirigió a la audiencia con gestos seductores mientras se encaramaba al borde del escenario, lo que justificó parte de los gritos histéricos. Sin embargo, el narrador no entendió que esos chillidos se repitieran con la misma intensidad cuando el cantante bebía agua o se ponía de perfil. La combinación de su aura pop y su carisma, en cualquier caso, parecía alimentar ese entusiasmo juvenil.
Kamijo, cuyo nombre se esforzó en enseñar al público cómo pronunciar correctamente, sigue pareciendo un vampiro con eterna juventud. Aun sin haber cumplido los cincuenta años, aparenta la mitad, y su voz se mantuvo en un nivel muy alto. En una interpretación más o menos a capella de «Konoyo de Ichiban Utsukushii Barayo» llegó incluso a emocionar.
El cantante estuvo acompañado por músicos muy competentes, con los que mostró complicidad, especialmente durante «Vampire Rock Star». Pese a ello, la abundancia de pasajes sinfónicos hizo pensar que habría venido bien un teclista. Tampoco convenció el recurso a los samples pregrabados, y resultó chocante que anunciara una canción de piano cuando el piano que sonó después no existía realmente.
El grupo recuperó después «Vampire Rock Star» con una reprise que provocó la algarabía del público. Esa reacción no fue compartida por quien firmaba la crónica, que lamentó que esos minutos no se dedicaran a «Nosferatu», uno de los temas del grupo que, de manera inexplicable, no entró en el repertorio.
Como cierre, apareció entre el público una bandera de España con la cara de Kamijo serigrafiada. El cantante la recibió con mucha ilusión y, junto al resto de miembros de la banda, hizo ademán de torearla. La despedida llegó entre vítores y gritos, después de anunciar que KAMIJO pasará por Barcelona en 2027, algo que hizo estallar en abrazos a la gente llegada desde la Ciudad Condal y su entorno.
El concierto dejó al público satisfecho y a la espera de una futura visita de Kamijo en la que pueda escucharse también el repertorio de Versailles. Antes de eso, los seguidores de KAMIJO tienen en breve otra cita que, a tenor de lo bien que salió la de Madrid, no deberían perderse.
Doctor en Derecho, licenciado en Ciencias Políticas, novelista especializado en fantasía y bajista en excedencia. Apasionado del metal en todas sus formas, debuto como redactor musical en Stairway to Rock.
