Lex Lüger y Bloody Lycia desatan en Barracudas una noche de Halloween

La sala Barracudas de Madrid acogió una noche de Halloween marcada por el directo de Lex Lüger y Bloody Lycia, que llevaron al público por un repertorio de terror ochentero con referencias a “El rey del terror”, “Creepshow”, “Jóvenes ocultos”, “Los chicos del maíz”, “La solitaria muerte de Jordy Verrill”, “He’s Back”, de Alice Cooper, y “You Can’t Hide”, de Aurograph.
Antes de la actuación principal, Montse Torres, acompañada por Hugo Guzmán, abrió la velada con teclado y guitarra. Él interpretó con precisión los temas de la albacetense mientras ella fue construyendo una atmósfera que trasladó al público a otra época, desde aquella primera luz de neón hasta dejar Madrid envuelto en el ambiente de su música.
Después tomó el relevo el dúo formado por Lex y Bloody Lycia, al que el texto se refiere como los “vampiros góticos de las tinieblas”, adelantando para los asistentes la «Nuei d’Almetas», la noche de almas en la tradición aragonesa. La combinación de ambos sobre el escenario bastó para que la sala quedara inmersa en una especie de posesión colectiva, con el público cantando, bailando y participando sin reservas.
El concierto fue un recorrido por varios de los temas más reconocibles de su repertorio, con una complicidad escénica destacada y con Bloody Lycia ejerciendo en muchos momentos de maestra de ceremonias. Lex apenas necesitó unos minutos para extender su “maleficio” sobre la sala, y juntos demostraron que no necesitan más acompañamiento para mantener al público entregado durante toda la actuación.
Con “Los chicos del maíz” y “La solitaria muerte de Jordy Verrill” fueron encadenando canciones que abrían paso a ese universo de terror ochentero que han hecho suyo. Antes de llegar a “Jóvenes ocultos”, que el texto considera su particular Cum Laude, todavía quedaba el último ritual: en cuanto empezó su introducción, se desató la locura entre los asistentes.
En ese tramo final, Lex abandonó el escenario para mezclarse con el público, fundiéndose con él en una simbiosis total, como si la frontera entre músicos y espectadores desapareciera por completo. El cierre llegó con las versiones de “He’s Back”, de Alice Cooper, y “You Can’t Hide”, de Aurograph, dos últimos mordiscos con los que terminaron de prender fuego a lo poco que quedaba en pie.
La noche concluyó con la sensación de haber participado en algo especial en Barracudas, aunque el texto subraya que hay veladas que no terminan cuando se apagan las luces y se quedan dentro, esperando en algún rincón de la memoria, sobre todo en esa hora esotérica que inquieta, atormenta y perturba.
