Maquina. y Iannis Anisakis incendian la Copérnico en una noche con sold out

Maquina. actuó en Madrid el domingo 1 de noviembre, en la sala Copérnico, con todas las entradas vendidas, en un concierto compartido con Iannis Anisakis en el que el trío portugués y el grupo granadino dejaron un directo de gran intensidad ante un público entregado.
La velada llegó en plena festividad de Todos los Santos y todavía con el ambiente de Halloween presente en la ciudad, algo que se vio en buena parte de los asistentes, entre ellos algunos disfrazados e incluso caracterizados como músicos de Maquina.. La respuesta del público fue masiva desde el arranque y el recinto se llenó por completo.
Antes de la descarga de los lisboetas, Iannis Anisakis se encargó de abrir la noche con una propuesta que mezcló distintos estilos y con una puesta en escena muy marcada. En la pantalla central apareció una imagen aérea del Hotel Overlook, escenario del desarrollo de la película de terror “El resplandor”, mientras Cabi, la voz principal, entraba con un bate de béisbol de madera en las manos. Tras tocar unas notas, uno de sus compañeros apareció montado en un pequeño triciclo y con un peto azul, dando vueltas por el escenario ante los aplausos de la sala.
Con Joserto, Julio y Cabi sobre las tablas, el grupo fue enlazando piezas como “Grillos”, “Mis delicias” y estrenos como “Túnel”, unida a “Jean Luc”. El concierto puso de relieve el peso de la guitarra, descrita en el texto como una especie de rayo electromagnético que se fundía con el resto de instrumentos, en una actuación que destacó por su atrevimiento.
El nombre del grupo procede de Iannis Xenakis, compositor rumano de ascendencia griega y pionero de la música electrónica y de la música estocástica. En su directo también se pudo ver un sintetizador DIY programado con puredata, creado por el propio artista citado.
La actuación de Iannis Anisakis avanzó sin etiquetas claras y con un repertorio capaz de llevar la distorsión hacia un pop desgarrador, bailable, con sangre y personalidad propia. En el tramo final interpretaron “Todos lo saben” y “Metamucil”, y se despidieron entre aplausos del público.
Tras el cambio de escenario, la sala Copérnico ya estaba llena y no quedaba hueco libre. Entre los asistentes se encontraban miembros de King Sapo y de Alcalá Norte, entre otros nombres del panorama rockero, mientras los técnicos retiraban las telas que cubrían instrumentos, amplificadores y micrófonos de estética setentera para dejar listo el equipo con el que Maquina. iba a tocar.
Antes del primer acorde, el grupo ofreció una botella de Ruavieja con licor a las primeras filas. Sin embargo, el impulso real del auditorio llegó con cada una de las piezas del repertorio, ya que el trío no trabajó con un setlist cerrado ni con un guion fijo, sino guiándose por sensaciones y por la reacción de la sala. Aun así, buena parte del concierto se apoyó en su último disco, ‘Body Transmission’, publicado hace unos meses.
Halison, batería y cantante, llevó el peso del directo con una presencia muy física, mientras “Mendy” Rego se ocupó del bajo y João Cavalheiro de la guitarra. El sonido se mantuvo limpio durante toda la actuación y se completó con un juego de luces que acompañó el espectáculo, además del apoyo constante del público.
En el repertorio sonaron “Agony”, “Dança” y “Pressure / pleasure”, además de otras piezas con las que el grupo fue consolidando la impresión de que su nombre ya circula con fuerza por Europa. El comentario general entre los presentes fue de elogio continuado, entre aplausos y vítores.
También hubo espacio para el cruce entre rock y electrónica, con un aire que remitía a un club berlinés. El concierto se movió entre el krautrock, la experimentación, la elegancia y el techno industrial, con capas electrónicas disparadas desde la mesa y efectos integrados en la ejecución del trío. Incluso los cambios de posición de los músicos y los intercambios de instrumentos formaron parte del desarrollo del show.
Dentro de ese bloque, “.”, “Kontakte” y, de su trabajo de estudio ‘Prata’, publicado en 2024, “Denial” y “Body Control” empujaron a la sala hacia una sensación de éxtasis colectivo. El texto también recuerda que Copérnico ha afrontado recientemente una gran transformación en sonido, luces e instalaciones, con el objetivo de seguir siendo un recinto de vanguardia en Madrid y ofrecer una mejor experiencia tanto al público como a los artistas.
Al final, Maquina. se presentó como un grupo de Lisboa y agradeció el cariño del público con un escueto “muchas gracias”. La ovación final fue larga y merecida, y la banda dejó en Madrid un concierto que el cronista sitúa entre las páginas doradas de su trayectoria.
