Conciertos Madrid

Mateus Asato llena Nazca en Madrid en su estreno en España

Sara Vázquez

Imagen: www.guitarcalavera.com
Imagen: www.guitarcalavera.com

El guitarrista brasileño Mateus Asato agotó las entradas de la sala Nazca de Madrid en su primera visita a España, en un concierto celebrado el pasado martes 13 de octubre que reunió su nuevo trabajo en solitario, ASATO, y varias reflexiones personales compartidas con el público. La alta demanda obligó incluso a trasladar la cita desde la sala Rockville a un espacio con más aforo, aunque ni así quedó entrada disponible.

La actuación formaba parte de una de las citas más esperadas para los seguidores de la guitarra instrumental en la capital. Asato llegó acompañado de Yas Nomura al bajo, Fuyu Marata a la batería y Youngmin Kim a la guitarra, y mantuvo durante cerca de dos horas un repertorio centrado sobre todo en su debut discográfico en solitario.

El concierto comenzó con «Otsukare!», que sirvió para presentar su manera de entender el instrumento. Desde ese arranque, el grupo mostró una coordinación muy sólida, con una base rítmica precisa sobre la que el brasileño fue desarrollando sus melodías y sus fraseos característicos.

Temas como «Rush», «Mellow» o «Cryin’» dejaron ver distintas caras de su propuesta, alternando pasajes delicados con otros de mayor intensidad. Asato mostró un dominio absoluto de la guitarra sin convertir la velada en una exhibición de velocidad, apoyándose más en el detalle, en el vibrato, en los bends prolongados y en las melodías que crecen poco a poco hasta alcanzar su punto más alto.

El programa también incluyó una versión de «Don’t Dream It’s Over», de Crowded House, reinterpretada con su propio lenguaje instrumental, y piezas como «HENDRIX», donde afloraron influencias más próximas al rock y al blues. La banda no se limitó a acompañar, sino que aportó solidez y dinamismo a unas composiciones que ganaron presencia en directo, sobre todo cuando se alejaron de las formas más contenidas para dar paso a desarrollos instrumentales más amplios.

Uno de los aspectos más visibles de la noche fueron las intervenciones de Mateus Asato entre canción y canción. El músico se mostró muy comunicativo y fue explicando al público distintas reflexiones sobre su trayectoria, sus experiencias personales y el papel que la música ha tenido en varias etapas de su vida.

Entre esas explicaciones destacó la idea de la música como refugio en los periodos de incertidumbre y como una manera de reencontrar un rumbo cuando todo parece perder sentido. Esa visión está ligada a la historia de «North», una composición surgida después de una etapa de desconcierto profesional y personal. El brasileño ha contado que, tras quedarse de forma inesperada sin trabajo durante una gira, volvió a casa sintiéndose perdido y fue entonces, guitarra acústica en mano, cuando encontró en la composición una sensación de calma y una nueva perspectiva sobre su futuro.

Sus palabras añadieron una lectura más íntima al espectáculo y ayudaron a entender que detrás de muchas de sus piezas hay relatos que van más allá de la técnica guitarrística. La cercanía del artista, su agradecimiento constante y su naturalidad al hablar con los asistentes contribuyeron a crear un ambiente cálido en una sala que respondió con entusiasmo durante toda la noche.

La segunda parte del concierto mantuvo el equilibrio entre composiciones introspectivas y otras de mayor empuje. «The Breakup Song», «Kawaii» o «Goodbye.» mostraron la variedad de un repertorio que evita quedarse anclado en un solo estilo.

También hubo espacio para sonidos más contundentes y para pasajes instrumentales en los que la banda pudo desplegar todo su nivel técnico. En ese tramo, «HENDRIX» y «Dragonball» ofrecieron algunos de los momentos más intensos de la actuación.

Uno de los rasgos más llamativos de Asato fue su capacidad para conservar una identidad reconocible incluso cuando cambia de registro. Su manera de frasear, el tratamiento de las melodías y el cuidado del sonido funcionan como un hilo conductor entre composiciones que, sobre el papel, pertenecen a mundos musicales distintos.

La respuesta del público madrileño confirmó que hay espacio para propuestas instrumentales como esta, capaces de llenar una sala sin recurrir a grandes montajes escénicos ni a los códigos habituales de un concierto de rock. La primera visita de Mateus Asato a España terminó así cumpliendo las expectativas que rodeaban al guitarrista brasileño.

Su paso por Nazca fue algo más que una muestra de virtuosismo: permitió descubrir a un músico dispuesto a compartir tanto sus composiciones como las experiencias personales que han ayudado a darles forma. Tras años construyendo su reputación a través de colaboraciones y pequeñas piezas difundidas por internet, ASATO supone un paso importante hacia una identidad artística plenamente propia.

Madrid pudo comprobarlo en directo en una noche en la que técnica, sensibilidad y cercanía encontraron un equilibrio convincente. Mateus Asato dejó claro que no necesita demostrar constantemente todo lo que sabe hacer con una guitarra: le basta con encontrar las notas adecuadas para contar lo que quiere transmitir.