Messa y The Night Eternal llenan Copérnico en una noche de metal oscuro en Madrid

Messa y The Night Eternal actuaron en la sala Copérnico de Madrid en una cita de metal oscuro que reunió a unas 360 personas, según el personal del recinto, con el cuarteto italiano presentando The Spin y una actuación que fue ganando fuerza pese a las dificultades de sonido que afectaron a la voz de Sara Bianchin.
The Night Eternal abrió la noche con un concierto sólido y muy directo. Ricardo Baum llevó el peso de la actuación con una voz áspera e intensa y una energía continua, mientras que, al no haber foso entre el escenario y el público, tanto él como el guitarrista Rob Richter se acercaron a las primeras filas e intercambiaron gestos con la gente en cada tema.
Esa cercanía se reflejó en la reacción del público ante canciones como “Eurydice (Don’t Look Back)”, “Prince of Darkness” y “Elysion (Take Me Over)”, cuyos estribillos fueron cantados con fuerza por los asistentes. Las guitarras sonaron precisas, la batería de Jerome Reil tuvo un peso que sostuvo cada pieza y el bajo de Marco Justinger recordó en algunos momentos al estilo de Geezer Butler en Sabbath. Sobre el escenario hubo movimiento constante y una relación directa con la audiencia de principio a fin.
Después fue el turno de Messa, que apareció con sobriedad y dejó que las canciones fueran cogiendo cuerpo poco a poco. El bajo de Marco Zanin, reforzado por un sintetizador, tuvo bastante presencia en la mezcla, mientras que la voz se distinguió con dificultad al comienzo. Varias personas de las primeras filas llegaron a gritar: «¡No se escucha!». A partir de la cuarta canción, la voz ganó algo de presencia, aunque no lo suficiente como para equilibrar el sonido en esa zona.
La poca luz y los escasos cambios de iluminación también dificultaron el trabajo fotográfico y la captura de la energía y la presencia escénica del grupo, que aun así fue alta y estuvo muy conectada con el público. El repertorio avanzó desde “Babalon” y “Fire on the Roof” hasta temas como “The Dress”, “Thicker Blood”, “Pilgrim”, “Rubedo” e “Immolation”. La forma de cantar de Bianchin alternó pasajes delicados con registros agudos y estribillos más intensos.
Entre canción y canción, Sara habló varias veces al público en inglés e italiano y también se animó con alguna frase en español. Agradeció la acogida, dijo que estaba encantada de estar en Madrid y expresó que esperaba que el público disfrutara del concierto tanto como ella. El concierto principal terminó con “Snakeskin Drape” y, tras los cánticos de “otra, otra”, la banda regresó para un último tema, “Leah”. Antes de despedirse, Sara dijo: “Grazie a tutti”.
La velada dejó dos propuestas diferentes dentro de una misma noche de metal oscuro: The Night Eternal ofreció un inicio firme, muy activo y con el público a pocos pasos, mientras que Messa firmó una actuación que fue creciendo en ambiente y en intensidad, aunque la voz condicionó buena parte de lo que pudo escucharse. El cierre fue recibido con aplausos por los asistentes.
