Conciertos Madrid

MYRATH salva su concierto en Madrid sin teclista y con ROSES OF THIEVES de teloneros

Sara Vázquez

Imagen: www.hellpress.com
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MYRATH actuó en Madrid en una velada marcada por el imprevisto de la ausencia de su teclista, Kévin Codfert, que fue trasladado al hospital por una enfermedad aunque no de gravedad, mientras ROSES OF THIEVES abrió la noche con folclore húngaro y un repertorio de 40 minutos. Los tunecinos siguieron adelante con su concierto pese al contratiempo, aunque sin la bailarina Anastacia y con dos canciones menos de las habituales, en una actuación celebrada por el público en la que sonaron sobre todo temas de su último disco, “Wilderness Of Mirrors”.

Antes de MYRATH, los húngaros ROSES OF THIEVES salieron puntuales con un telón de fondo con motivos de la portada de “Demons Ascend” y arrancaron con “Fend Off The Dark”, el sencillo publicado hace más de un año. La banda fue sumando temas sin apenas pausas, entre ellos “Be The Captain”, “Hymn of Hell”, “Keep The Night Inside”, “Taste of Freedom”, “Not Your Fate” y “White Wolf”, en un concierto que fue llenando la sala de manera progresiva mientras actuaban.

La formación, que en estudio cuenta con elementos poco habituales como acordeón y violín, interpretó en directo el primero de ellos, pero no el segundo, cuyo papel fue reproducido enlatado. Además, el guitarrista no era el que había aparecido en otras fechas de la gira y sí estuvo el bajista Patrik Sütöri. La vocalista Ivett Dudás, nueva cantante del grupo tras la salida de Kinga Ruppert-Jáger, llevó el peso de las canciones junto al acordeonista Dominik, pero el conjunto dejó al cronista una impresión monótona, agravada por los coros grabados y por la ausencia de algunos elementos que sí habían estado en otros conciertos de la misma gira.

Entre los temas que tocaron figuró también “Once Upon a Time”, enlazada en un medley con “Synonym for Blasphemy” y “The Viceroy”, además de dos piezas nuevas: “Now You´re On”, con samplers, y “The Last Thing”, donde apareció el componente de folclore húngaro e Ivett llegó a bailar. También incluyeron una versión de “Boys (Summertime Love)”, de Sabrina Salerno, que recibió una buena respuesta del público. El balance de su descarga fue de 40 minutos que sirvieron para calentar la sala, aunque al redactor le resultaron aburridos.

Tras el cambio de telón y los últimos preparativos, MYRATH salió cinco minutos antes de lo previsto con la primera parte de “The Funeral”, de “Wilderness Of Mirrors”, mientras Zaher Zorgati aparecía desde un lateral cantando en directo. El arranque ya dejó una primera sorpresa: el teclado de Kévin Codfert estaba colocado en escena, pero nadie ocupaba su sitio. Fue el propio Zaher quien explicó más tarde que el músico estaba enfermo, había sido llevado al hospital y no era nada grave.

El concierto continuó sin el teclista, aunque el cantante asumió también parte de la comunicación con el público y la situación afectó a la actuación, que aun así siguió adelante con profesionalidad. En los primeros compases pasaron por “Born To Survive” y “Dance”, de “Shehili”, aunque tampoco apareció Anastacia, la bailarina que en otras ocasiones forma parte de su puesta en escena. En total interpretaron 14 temas y el recital, con presentaciones, discursos y “Jasmin”, se fue hasta los 80 minutos.

MYRATH centró buena parte del repertorio en “Wilderness Of Mirrors”, algo que el cronista considera coherente por la confianza que demuestra el grupo en su material nuevo, pero que dejó menos representada el resto de su discografía. Aun así, la banda ofreció un concierto muy sólido en lo musical, con canciones como “The Clown”, presentada por Zaher como un tema personal ligado a la salud mental; “Through The Seasons”, cuyo final interpretó a capela; “Still The Dawn Will Come”, donde el vocalista volvió a aludir a la enfermedad de Kévin; y piezas más antiguas como “Merciless Times” o la que da título a su tercer disco.

Anis y Malek, los únicos supervivientes de la formación original tras la salida de Elyes Bouchoucha en 2022, tocaron con precisión sus partes, aunque con poco movimiento escénico. El bajista y Morgan Berthet sostuvieron una base rítmica muy firme, y la labor del batería fue especialmente destacada pese a contar con una batería de tamaño discreto y con percusiones árabes pregrabadas. También brilló Zaher Zorgati, que además de cantar a gran nivel animó al público en español, pidió palmas y logró una respuesta creciente de la sala.

En la parte final, “Edge Of The Night” pasó con menor impacto que “No Holding Back”, última representante de “Shehili”, que provocó saltos y brazos en alto. El propio Zaher grabó con su móvil ese momento de comunión con el público. Después llegó “Breathing Near The Roar”, de “Wilderness Of Mirrors”, que al cronista le pareció de lo mejor del disco, aunque con una presencia muy marcada de pregrabados. Como no sonó “Soul Of My Soul”, la banda abandonó el escenario tras una hora exacta para regresar poco después.

Los bises comenzaron con “Les Enfants Du Solei”, que el vocalista dedicó a los niños y adolescentes que mueren en cualquier guerra, a los que llamó “las primeras víctimas siempre”. Antes de interpretarla, subrayó que su música también quiere lanzar un mensaje y bajó al foso para cantar su primera parte entre el público, escoltado por un roadie. A continuación, Morgan se quedó solo en escena para tocar la batería en “Jasmin”, con el resto de la introducción disparada, y después llegó “Believer”, el tema más celebrado de la noche, que cerró la actuación entre aplausos y con la ovación final de la sala.

El reencuentro con MYRATH no salió como esperaba el redactor por la baja de Kévin Codfert, que impidió escuchar dos temas más y dejó dudas sobre la cantidad de partes disparadas en directo. Aun así, considera loable que el grupo no suspendiera su concierto madrileño y señala que el público disfrutó mucho con la banda.