Silvio Rodríguez cierra en Madrid su gira por España entre protestas del exilio cubano

Silvio Rodríguez concluyó en Madrid su gira de 10 conciertos por España, la más larga que ha hecho en el país en una década, en un cierre celebrado el 4 de octubre en el Movistar Arena ante 12.000 personas, mientras fuera y dentro de sus actuaciones se sucedían las protestas y críticas por su apoyo al régimen cubano y por sus elogios a la acampada de la Puerta del Sol.
Las declaraciones del cantautor, de 79 años, fueron recogidas por El País y han generado polémica por la contradicción que señalan sus detractores: ensalza el derecho a protestar en Madrid mientras respalda un sistema que reprime a quienes hacen lo mismo en Cuba. Sobre la acampada de Sol, Rodríguez afirmó: «La acampada de Sol me produce esperanza y me da valor», y añadió: «El mundo parece estar sumiéndose en una edad oscura. Que ocurran eventos por la justicia, inspirados en la piedad y la solidaridad, como el de la Puerta del Sol, es estimulante».
Entre cubanos dentro y fuera de la isla, esas palabras fueron interpretadas como una muestra de esa contradicción, ya que el Gobierno que apoya mantiene a más de 1.200 presos políticos, muchos de ellos condenados por participar en las protestas del 11 de julio de 2021. La lectura crítica que circuló tras la publicación del artículo de El País subrayaba precisamente ese contraste entre celebrar en Europa la protesta ciudadana y defender en Cuba a un poder que impide manifestarse.
La posición de Rodríguez volvió a quedar señalada este año en marzo, cuando escribió en su blog: «Exijo mi AKM, si se lanzan. Y conste que lo digo muy en serio». Días después, el Ministerio de las Fuerzas Armadas le entregó ceremonialmente un fusil AKM funcional y una réplica en un acto presidido por Miguel Díaz-Canel.
Su postura ante las movilizaciones en Cuba ha oscilado en los últimos años. Tras el 11J, reconoció aquellas protestas como «un antes y un después» y pidió amnistía para los detenidos que no hubieran actuado con violencia, además de cuestionar las condenas de 15, 20 y 30 años. También se reunió con el dramaturgo Yunior García Aguilera en un encuentro de unos 70 minutos, descrito como fraterno, en el que García le pidió interceder por los presos.
Sin embargo, antes de la marcha del 15 de noviembre de 2021, convocada por el movimiento Archipiélago, Silvio no expresó apoyo público a la iniciativa. El régimen terminó bloqueando esa manifestación y sitió a García en su domicilio. Meses antes, en mayo de 2021, tras la detención de 13 jóvenes en La Habana Vieja que se manifestaban en apoyo al artista Luis Manuel Otero Alcántara, sitiado y en huelga de hambre y sed, el trovador propuso «legalizar las protestas» bajo un modelo de «protestas autorizadas» con policía protegiendo a los manifestantes, aunque lo formuló con la frase: «Los escandalitos se van a acabar el día en que se legalicen las protestas».
En otra entrevista con El País, en marzo de este año, Rodríguez sostuvo que durante las protestas del 11 de julio de 2021 «las fuerzas del orden lo que debían era garantizar la seguridad de los que se manifestaban». Y en junio insistió en que cree en el derecho a la libre expresión y manifestación, aunque añadió que las fuerzas del orden deben impedir actos «violentos o vandálicos».
La gira española de 2026 arrancó ya bajo protestas del exilio. El 1 de septiembre, la activista Avana de la Torre encabezó una concentración frente al Gran Teatre del Liceu de Barcelona con carteles de «Boicot», «No financies la dictadura» y «No a los cómplices de la represión en Cuba».
Después de esa protesta, cubanos exiliados pidieron a Isabel Díaz Ayuso que declarara a Rodríguez «persona non grata» en Madrid. La petición se apoyaba también en un antecedente anterior: en octubre de 2021, cerca de un centenar de cubanos ya había protestado frente al WiZink Center de Madrid durante otro de sus conciertos.
En el interior de los recintos, en cambio, el recibimiento fue distinto. El 4 de octubre, en el Movistar Arena de Madrid, 12.000 personas asistieron al cierre de la gira y entre el público se escucharon consignas de «¡Viva la revolución!».
Así, la gira dejó en Madrid y en otras ciudades españolas una imagen dividida entre la asistencia masiva a los conciertos y las protestas del exilio cubano contra el artista y su respaldo al régimen de La Habana.
