Silvio Rodríguez cierra en Madrid su gira española con un recital de más de dos horas

Silvio Rodríguez se despidió este domingo de España con un concierto en el Movistar Arena de Madrid, al que llegaba tras cinco años sin actuar en nuestro país y en el que cerró su gira española ante un público mayoritariamente latinoamericano. El recital, que comenzó prácticamente puntual y se prolongó más de dos horas, reunió a varias generaciones en una noche marcada también por protestas a las puertas del recinto.
En los alrededores del Palacio de los Deportes, en la zona de Goya, un grupo anticastrista se concentró para reprochar al artista su apoyo a la Revolución cubana y su cercanía al régimen de la isla. Con cánticos y pancartas, entre ellas una con fotos de presos políticos y el lema “Silvio, vocero de la dictadura”, quisieron llamar la atención de los asistentes. Mientras tanto, dentro del recinto, el ambiente fue de celebración para un repertorio considerado uno de los más sólidos de la música en español.
El cantautor cubano, nacido en San Antonio de los Baños en 1946 y con 79 años, apareció entre aplausos y se mantuvo casi todo el concierto sentado, con auriculares de diadema sobre la gorra, como viene haciendo en las últimas décadas. Antes de empezar, agradeció la presencia del cantautor Luis Pastor. A guitarra y voz abrió la noche con Historia de las sillas, una pieza muy breve, y después fue incorporando a la banda, siempre en segundo plano, con dos guitarras españolas, una travesera, batería, piano, contrabajo y una corista.
El sonido fue limpio, aunque con menos volumen del deseable. A partir de Ala de colibrí, fueron llegando algunas de las canciones más celebradas, como Sueño con serpientes, Eva, Quien fuera y Escaramujo, esta última con el verso “Si saber no es un derecho, seguro que es un izquierdo”. También interpretó Virgen de Occidente, que estará en su próximo disco, y Viene la cosa, una canción que explicó que escribió hace unos diez años a raíz de la situación social y política de su país, “la cosa”. Recordó incluso a un barbero de La Habana vieja que tuvo que colgar un cartel con la frase “Prohibido hablar de la cosa”.
El recital mantuvo ese tono político en piezas como Después, inspirada en la marcha de uno de sus nietos, y en Me acosa el carapálida, donde soltó la guitarra por única vez. Más adelante, tras Más porvenir, que dijo haber escrito a partir de discursos de Pepe Mujica, rindió homenaje a Luis Eduardo Aute con La belleza. La interpretación fue especialmente coreada en el verso “¡Viva la revolución!”, y dio paso al regreso a sus primeros discos con A dónde van y Pequeña serenata diurna. A las 22:20 horas, la comunión con el público era ya total.
Después llegó Canción del elegido, dedicada a Abel Santamaría, el joven revolucionario cubano asesinado en el asalto al cuartel Moncada. Tras ella, el clima derivó hacia los vivas a Cuba y, tras el recitado del poema Alto, de Luis Rogelio Nogueras, también al grito de “Palestina libre”, con una referencia a los judíos en el verso “Cómo olvidaron tan pronto / el vaho del infierno”. Ya con la palestina al cuello, interpretó La era está pariendo un corazón y El necio antes de los bises.
En la recta final sonaron, en dos tandas, En busca de un sueño, Compañera, dedicada a la canción, Venga la esperanza y Por quien merece amor. El cierre de la noche fue Ojalá, cantada por todo el recinto, en una liturgia que la situó junto a otras canciones de referencia de la música en español como Al alba, de Aute, Yolanda, de Milanés, Mediterráneo, de Serrat, y Contigo, de Sabina. Antes, El reparador de sueños había servido de antesala para una despedida que pudo haber llegado con Playa Girón, Debo partirme en dos, Rabo de nube, La maza o Unicornio, pero que terminó con Óleo de mujer con sombrero.
El concierto acabó pasadas las 21:00 horas, tras más de dos horas de actuación, en una noche que dejó la sensación de que la música de Silvio Rodríguez sigue pidiendo horarios más nocturnos. Aun así, fue la despedida de España dentro de esta gira en Madrid, en una velada en la que el cantante cubano volvió a apoyarse en un repertorio que atraviesa varias décadas de su carrera.
