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Últimos recitales del verano en el Olivar de Castillejo, con música y cena al aire libre

Sara Vázquez

Imagen: okdiario.com
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El Olivar de Castillejo, en el número 3 bis de la calle Menéndez Pidal, en el distrito de Chamartín, afronta los últimos conciertos de su ciclo veraniego en Madrid con recitales de música de cámara al atardecer, acceso desde las 19:00 horas, inicio a las 20:00, entrada de 23 euros y cuatro citas finales antes del sábado 29 de agosto.

La propuesta se desarrolla en pleno jardín de olivos centenarios, donde durante el verano se instala un escenario para ofrecer tardeo con piano, violín, canto, clarinete y saxofón, además de la posibilidad de quedarse después a tomar algo y cenar al aire libre bajo los árboles. La actividad, pensada para quienes buscan un plan tranquilo sin salir de la capital, forma parte de las Noches Clásicas del Olivar, que comenzaron el pasado 24 de junio y se celebran de miércoles a sábado.

Detrás de la iniciativa está la Fundación Olivar de Castillejo, que abre su jardín en los meses estivales con el objetivo de acercar y respaldar la música de cámara en un entorno poco habitual. El espacio mantiene un aforo limitado, con asientos numerados, y la entrada, que es obligatoria para acceder al recinto, puede comprarse a través de la página de la Fundación.

Además de la música, el recinto cuenta con un ambigú reservado solo para quienes han asistido al concierto, con bebidas y opciones para cenar al aire libre. La iluminación tenue y la vegetación completan una experiencia que se aleja de los conciertos más multitudinarios y que se ha consolidado como una opción recurrente cuando llega el calor.

El jardín conserva más de un centenar de olivos, junto a almendros, jaras, retamas y romeros. El Olivar de Castillejo debe su nombre a José Castillejo, pedagogo y jurista vinculado a la Institución Libre de Enseñanza, que adquirió la finca a comienzos del siglo XX, y ha logrado mantener ese carácter de refugio apartado del ruido urbano.

La programación de 2026 entra ya en su recta final y la última semana reúne cuatro recitales. Quedan, por tanto, pocas ocasiones para escuchar música entre los olivos y alargar la noche con una copa o una cena bajo los árboles antes de que termine agosto.