Conciertos Madrid

Yard Act llenan el nuevo Eslava de Madrid con un directo intenso y sudoroso

Sara Vázquez

Imagen: notedetengas.es
Imagen: notedetengas.es

Yard Act actuaron en el nuevo Teatro Eslava de Madrid en una noche fría y húmeda de miércoles, con la sala abarrotada y con el público volcado en la banda de Leeds tras la apertura de Lava La Rue. El grupo presentó su directo con Empty Pledges y convirtió durante hora y media el teatro en una caldera, en un concierto marcado por la intensidad y por las proclamas de James Smith sobre Palestina, Nigeria, Congo y Yemen.

La cita llegó después de una entrada complicada al centro de Madrid, entre turistas, carpeteros y los chambaos propios de esta época, hasta alcanzar un Eslava al que el público ya empieza a acostumbrarse tras su renovación. Lava La Rue había inaugurado la noche un rato antes, pero la atención estaba ya puesta en Yard Act, que salieron con Empty Pledges, el primer tema de su último disco.

El recorrido del grupo arrancó en 2019, cuando James Smith y Ryan Needham empezaron a dar forma a sus primeras canciones con una caja de ritmos barata y un bajo prestado. Con Sam Shipstone y Jay Russell acabaron de definir la formación, y desde entonces han mantenido una cadencia casi exacta de un álbum cada dos años. The Overload, de 2022, les llevó al segundo puesto de las listas inglesas con un retrato satírico de la Inglaterra de clase media-baja. Después llegó Where’s My Utopia?, de 2024, coproducido por Remi Kabaka Jr., colaborador de Damon Albarn, que los orientó hacia la pista de baile. Hace apenas 3 meses publicaron You’re Gonna Need a Little Music, el primer LP del grupo grabado en directo, con los cuatro frente a frente en el estudio.

En estos 7 años, la banda ha pasado de parecer un proyecto de chavales con una propuesta fresca y ecléctica, como esas formaciones de estudiantes que tocan en las Unions de las universidades británicas, a una propuesta sólida y muy enérgica. El recuerdo de su paso por el MEO Kalorama 2024, en el Parque da Bela Vista de Lisboa, seguía presente: entonces casi todo el mundo se fue a ver a Overmono al escenario grande, pero ellos se quedaron en el pequeño, en aquella ladera pronunciada y ventosa. También en el Tomavistas de 2025, junto a Mogwai y Romy, ya había público esperándolos en primera fila. En esa etapa aparecían sin Daisy Smith y Lauren Fitzpatrick, coristas y bailarinas que antes daban al concierto un aire de número de revista, y la banda ya mostraba una versión más seria y más raw.

Sobre el escenario del Eslava, Smith se mostró compacto, vital e irreverente. Shipstone, con bigote y porte de matón de pub, apareció con una presencia que recordaba al Birmingham de Peaky Blinders, mientras sus riffs entraban como golpes con olor a whiskey. Tras Dark Days, uno de sus temas más celebrados, sonaron Payday, New Beginnings y Thrill of the Chase, en un tramo que confirmó la fortaleza del grupo en directo.

Su propuesta combina un spoken con más melodía de la que parece y un punto macarra muy inglés. En su sonido se detectan ecos de Nick Cave como narrador, de la sorna obrera de Sleaford Mods desde Nottingham y del groove mestizo de Gorillaz, todo ello sobre cimientos que remiten a The Fall y a los Pulp de Sheffield. También comparten desgarro y sarcasmo con The Rapture, aunque estos sean de los Estates y no de Yorkshire. Yard Act forman parte, además, de una generación de Leeds en un momento muy fértil, junto a English Teacher, Mush o Deadletter, y tienen conexiones con Courting, Fat White Family y Goat Girl, sin olvidar la influencia de Mark E. Smith, padrino de toda esa estirpe de cronistas de barra de bar.

Cuando el concierto ya se iba desangrando, llegó la declaración política esperada. Smith lanzó un “Free, Free Palestine!” que sonó a gesto obligado, con una referencia que evocaba un “James Hetfield vs. Roger Waters, choose your own poison”. Acto seguido enlazó con Nigeria, Congo y Yemen, entre otros, dejando descolocado al público. Yard Act dejaron claro así que sostienen su propia postura y que no siguen la corriente de nadie, algo que ya avisaban en Empty Pledges: “By now you’re either with us or you’re not. So you can sit down, shut up and listen. Or switch this shit off”.